Cómo hago mi mezcla para concentrarme en el trabajo

Hay días en los que llego a la mesa de trabajo y la cabeza se me va en mil direcciones. Son esos momentos en los que me siento dispersa, sin ese «click» que necesito para meterme de verdad en lo que tengo entre manos. Y te digo la verdad: en esos días, lo primero que hago es llegar a mis aceites.

Mi mezcla de concentración es tan sencilla que casi da risa, pero funciona. Solo necesito romero y cedro. El romero tiene esa capacidad de claridad mental que a mí me pone en modo «vamos, que esto se hace», y el cedro aporta un anclaje, una sensación de calma que me ayuda a no perderme en los detalles. Juntos crean lo que yo llamo «el ambiente de trabajo serio».

Cómo hago la mezcla

Es muy directo: en el difusor echo 3 gotas de romero y 2 de cedro. Nada más. No es un cálculo exacto ni una ciencia de precisión; lo que importa es que el aroma sea presente sin resultar abrumador. Si ese día siento que me cuesta más de lo normal, añado una gota extra de romero. Si noto que me estoy acelerando, le dejo el cedro en su sitio.

La pongo en marcha unos 20-30 minutos antes de empezar a trabajar. No espero a estar ya dentro del agujero de la dispersión; lo que yo hago es preparar el espacio desde el principio. Es como abrir las ventanas, pero en lugar de aire, es ese aroma que me ayuda a llegar con la cabeza en el sitio.

Por qué esta combinación

El romero es mi aliado de siempre cuando necesito claridad. Es un aroma que no es abrumador, es limpio, y a mí personalmente me transmite que es «hora de concentrarse». El cedro, en cambio, tiene esa cualidad que me impide ponerme ansiosa. Muchas veces cuando intentamos concentrarnos nos ponemos nerviosas, y eso precisamente nos desenfoca. El cedro me trae esa sensación de que todo está bajo control.

También es verdad que en los días donde tengo una videoconferencia importante o un trabajo que requiere mucha precisión, esta mezcla me acompanha. No es que mágicamente me haga más inteligente —obviamente—, pero sí que crea un ambiente que a mi cuerpo le dice «este es el momento».

Si algún día tienes esos momentos donde la concentración se te escapa, prueba esto. Probablemente tú encontrarás tus propias proporciones o incluso otros aceites que te hablen más, pero te animo a que lo intentes. A veces las cosas más simples son las que mejor funcionan.