Incienso: el aceite que me ancla en los momentos difĂciles
Hay dĂas en los que llego a casa y siento que me falta aire. No es que me haya pasado algo grave, es eso que todas conocemos: la acumulaciĂłn. El trabajo, las decisiones pequeñas que suman, el ruido de la cabeza. Esos dĂas es cuando busco el incienso.
No es casualidad que este aceite haya acompañado a las personas durante siglos en momentos de pausa y centrado. Yo lo descubrĂ casi por accidente hace unos años, cuando una amiga me lo pasĂł en uno de esos momentos en los que no sabĂa ni cĂłmo respirar. Una gota en el difusor y algo cambiĂł. No es magia, pero se parece.
Lo que me fascina del incienso es que no es un aceite que te dĂ© energĂa ni te "suelte". Es todo lo contrario: te invita a frenar. Cuando lo respiro, automáticamente mi cuerpo se da permiso para bajar los hombros, para dejar de estar en alerta. Es como si me dijera: "aquĂ está bien estar quieta".
CĂłmo lo uso en mis momentos de pausa
Lo mĂo no es un gesto complicado. Cuando sienta que el dĂa me pesa, enciendo el difusor en el salĂłn durante una media hora. Me siento con algo que me guste (un tĂ©, un libro, a veces solo mirar por la ventana) y dejo que el aroma se instale en el espacio. No tengo una hora fija ni una rutina perfecta. Es más bien: "hoy lo necesito".
A veces lo acompaño con otras cosas. Si tengo una semana particularmente dura, diluyo una gota en aceite de coco fraccionado y me doy un pequeño masaje en las muñecas o el pecho. Es un gesto que me ancla, que me devuelve a mi cuerpo cuando he estado demasiado tiempo "en la cabeza".
Más allá del aroma
Lo que he aprendido usando incienso es que no todos los aromas hacen lo mismo. Algunos te despiertan, otros te calman, este te centra. Hay una diferencia. Es un aceite que parece recordarme quiĂ©n soy cuando me he perdido en el ruido del dĂa.
Si tú también eres de esas personas que necesita un momento para bajar la guardia, que llegue a casa con la cabeza dando vueltas, te lo propongo sin dudarme: prueba el incienso. No en "modo ritual diario", sino en esos momentos en los que sabes que necesitas parar de verdad. El cuerpo lo reconoce al instante.